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FAMILIA

NO HAY FÓRMULAS MÁGICAS
por Marta Cecilia Vergara A.

Educar... educar requiere constancia… educar requiere paciencia… educar requiere formarse… educar requiere tiempo… educar requiere creatividad… educar requiere amor.
No hay nadie igual a otro; cada persona es un mundo, tiene unas capacidades, alcanza unas habilidades, necesita unas ayudas, cada quien tiene su misión en la vida.
Los padres quisiéramos conocer la fórmula mágica para saber afrontar tantas circunstancias de la vida de los hijos, pero… no existe.
Cuando están creciendo todo lo oyen, todo lo ven, todo lo absorben como esponjas, pero… ¿somos conscientes de que todo lo que hacemos y decimos, queramos o no, los está formando?
No hay fórmulas mágicas en la educación, lo que hay son unos padres, unos hermanos, tíos, primos, abuelos, amigos, que son su EJEMPLO.
Ahora también están las pantallas y con un clic tienen acceso a lo que ni nos imaginamos. ¿Qué hacer? ¿Cómo proteger a los hijos del mundo que llega a través de los juegos, de los videos, de las redes sociales?
De nuevo, no hay fórmulas que podamos aplicar para eso ni para mucho más; lo que ellos necesitan son padres informados y prudentes, que los escuchen, les hablen y los orienten.

FAMILIA

EDUCAR CON EL EJEMPLO
por Marta Cecilia Vergara A.

¿Quieres que tus hijos sean alegres? Sé alegre. ¿Quieres que tus hijos tengan buenas amistades? Ten buenas amistades. ¿Quieres que tus hijos sean piadosos? Sé piadoso. ¿Quieres que tus hijos sean honestos? Sé honesto.  
Y así sucesivamente, con todas las virtudes que quisieras para tus hijos. Porque ellos las aprenderán viéndote. 
Claro que no será una garantía, porque los padres nos equivocamos o a veces no somos coherentes, y porque además los hijos también imitan otros comportamientos y actitudes del ambiente en que se mueven.
Pero desde pequeños los niños necesitan esas bases ciertas, unos principios vividos que puedan ser los cimientos de su personalidad. Querrán desarrollar aquellas virtudes que los hacen más felices, aquello que les ayuda a ser mejores personas. Aprenderán inconsciente y constantemente lo que ven hacer a sus padres. Esos valores que han aprendido en su familia serán la base en el momento de tomar decisiones; buscarán vivir como lo han aprendido en su casa.
¿Qué valores ven nuestros hijos en nosotros? 
¿Qué están aprendiendo como base para su vida futura? 
El cariño es siempre más efectivo que el castigo. La ternura abre las posibilidades de comunicación, posibilita el aprendizaje y permite la mutua confianza. 
Por ellos, los padres somos capaces de convertirnos en mejores personas. 
¿Qué debo yo cambiar?